INTRODUCCIÓN
Los maravillosos escritos de Santa Teresa de Jesús y de San Juan de la Cruz – indiscutibles doctores de la oración y de la experiencia de Dios –, que encantan a los críticos, no llegan a la mayoría […] Por eso, ha tenido el Señor la delicada bondad de regalarnos esta dulce y simpática carmelita americana, encomendándole la misión de hacer de eco y amplificador, para nuestros tiempos y regiones, del mensaje espiritual de sus Santos Padres.
Difícil sería encontrar mensajera mejor para pregonar esta verdad que Teresa de Los Andes. Porque estas naciones son jóvenes. Un 60% de su población tiene menos de 30 años. Y ella fue una joven muy agraciada, simpática, alegre, comunicativa, deportista, que trató de hacer amable la virtud y que habla en un lenguaje asequible a todos.
Es un momento privilegiado de profundo tono evangelizador, proponer a nuestros jóvenes la figura de esta joven carmelita que encontró en el Señor Jesús la plenitud de su felicidad, fundada en una relación cercana y afectuosa con el Señor, abierta a la ayuda de los más necesitados, con una profunda conciencia de su identidad apostólica de acercar almas al Señor, ya que ella misma se sabía “cautivada por las redes del Divino Pescador”.La Santa se nos ofrece como un gran modelo para los jóvenes de nuestra Patria, acosados por la desesperanza, y las tentaciones contrarias a la dignidad de la persona humana, para enfrentar la crisis que vive nuestra Nación. En medio de este panorama desolador se muestra Teresa de Los Andes como modelo de confianza en Dios, y que les dice a los jóvenes de hoy “El alma que tiene su esperanza puesta en Dios no tiene nada que temer, porque todos los obstáculos, las dificultades, Él los vence” (Diario 48). La misión de Santa Teresa de los Andes es encender almas en amor para él.